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REFLEXIONES DESDE LA DISTANCIA
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Dejando de lado si son 21 o 37, para cualquier ser humano sano y normal, los 21 años son una edad muy hermosa. Ya ha dejado de ser una promesa o un sueño y ya está o por edtar a punto de empezar a realizar su misión en la vida.
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Lamentablemente, para un niño que nació enfermizo o que se contagió duendo muy joven de alguna enfermedad grave, las cosas se complican y puede ser que se deba esperar un buen tiempo más para que empiece a realizar su proyecto, o en el peor de los casos, resignarse a que jamás se podrán cumplir las esperanzas que se pusieron en él.
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A nivel de seres humanos existe una medicina muy avanzada que puede ser muy drástica como es el caso de los trasplantes o las cirugías varias. En l caso de las organizaciones sociales también existen "medicinas" pero escasos médicos que puedan hacer un buen diagnóstico o diseñar una terapia razonable.
A lo mázs en este campo seguimos estando en manos de brujos y curanderos que traten las graves infecciones o vacunen contra agentes patógenos varios. Mucho peor si se trata de una grave perturbación como es el cáncer en un organismo humano o sus correlatos sociales en las instituciones como son las variadas formas de corrupción u otros trastornos funcionales.
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Sin menoscabo de lo anterior, siempre deberemos luchar contra estos males, más aún si se trata de un ser o institución amada.
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Si son mucho o poco estos 21 años lo sabremos en el futuro, pero existe la sensación que hay un cierto atraso debido a las graves enfermedades que ha sufrido y sufre la UTEM desde su nacimiento. Y ojalá que los médicos que nos traten no sean muy bruscos.
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